"La verdad es que no entiendo nada de lo que hago, pues en vez de hacer lo bueno que quiero hacer, hago lo malo que no quiero hacer". Romanos 7:15
¿Te ha ocurrido alguna vez que el temperamento te jugó una mala pasada?
Si te ocurrió algo parecido, nos identificamos en un hecho: todos libramos una dura batalla con la vieja naturaleza, que amenaza con tirar por la borda el testimonio que debemos guardar.
Se dice que el desarrollo del carácter es la obra más importante que jamás haya sido confiada a los seres humanos. Pablo en este versículo reconoce que la lucha contra la carne o la vieja naturaleza es algo duro y constante. Por esa razón Dios nos ha dado el recurso necesario para enfrentarla.
Dios nos ha dado al Espíritu Santo, su presencia nos ayuda para ser victoriosos sobre la carne. En Gálatas 5:16-25, Dios hace un contraste entre las acciones de la carne y el fruto del Espíritu. somos llamados a caminar en el Espíritu. Esto significa que deberíamos llevar a la práctica lo que el Espíritu Santo nos induce a hacer en nuestras vidas, en lugar de seguir los deseos de la carne.
La verdadera vida espiritual no se limita a orar, leer la Biblia, cantar, asistir a la iglesia y trabajar arduamente. Ésta consiste en la presencia del Espíritu ejerciendo un control, que desplaza y vence al pecado, para que se manifiesten las cosas que son agradables a Dios. La vida en el Espíritu no es un uniforme para ocasiones especiales; no son experiencias intermitentes, estados circunstanciales o esporádicos.
Ocuparse de lo espiritual o vida espiritual es la expresión genuina de la vida cristiana.
Ocuparse de lo espiritual o vida espiritual es la expresión genuina de la vida cristiana.
Amados, si tienes la voluntad para vivir una vida llena del Espíritu Santo, Dios se manifestara en ti y lo permitirá. Él te ayudará y te bendecirá. Pero recuerda que así como con Pablo, la carne nunca dejara de insistir, no te desanimes, la perseverancia y no la perfección es lo que busca el Señor.

Gloria a Dios, te doy gracias Señor porque en todo momento me sostienes. Dios te continùe bendiciendo Nathan, frescura a mi alma traen estas meditaciones. Saludos hijo.
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